GOLONDRINAS (Otoño 2026)
Ya transcurren los últimos días de este verano, hoy ha sido un día gris y bastante caluroso, no salí de casa. Al atardecer, mientras miraba por mi ventana vi una bandada de golondrinas revoloteando sobre la copa de los árboles. Es el preludio de la migración. En esta época del año, a fines del verano y comienzos del otoño aquí, en la Patagonia, muchas golondrinas comienzan a reunirse en bandadas cada vez más numerosas. Se concentran, ensayan sus vuelos colectivos, se alimentan con intensidad… y luego, una mañana cualquiera, parten, emprenden un viaje extraordinario hacia el norte.
Hay algo profundamente poético en este pequeño ritual secreto que marca el pulso de las estaciones. Por un momento, el cielo de mi barrio estaba lleno de despedidas.
Me gustan mucho estas pequeñas voladoras, en general me agradan los animales que migran. No sé porqué será, tal vez porque también tengo algo de ave y también me gustaría partir con ellas. Quizás una parte olvidada de nuestra naturaleza recuerda aún que la vida, durante milenios, fue desplazamiento, búsqueda, estaciones... cielo abierto.
Es difícil explicar esa sensación de querer partir y acompañar ese movimiento natural del mundo. Sentir el aire distinto, mirar la propia vida desde otra altura. Como si por un momento uno también tuviera un sitio al cual volver.
Tal vez por eso me detengo a mirarlas. Ya no soy solamente un observador.
Por un instante… soy parte de la bandada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario